Tarantino encadenado

02/03/2013

|

Auteur:

|

2 commentaires

|

|

imprimer


Puede que Tarantino sea genial en el marco de las películas y temas de género más pedestre: gángster, arte marcial, policíaco. Pero no estoy seguro que  nuestro creador esté al nivel de temas como la Segunda Guerra Mundial o la Esclavitud en América. Su visión adolece de cierto infantilismo, cierta puerilidad o simplificación de los hechos, como si al final el desenlace fuera a anular la gravedad y la actualidad de lo sucedido. Estos dos innegables acontecimientos históricos gravitan latentes en la consciencia de cualquier persona inteligente y libre en el mundo de hoy. Reducirlos a una simple historia de “qué hubiera pasado si…?”, no nos ayuda a comprenderlos, a ponerlos en perspectiva, a superarlos, si es que cabe. Para ello haría falta un enfoque hondo, comedido, una aproximación de consumada madurez que nuestro chico Quentin, arropado en sus bruñidas cadenas (cada vez más pulidas por la crítica y el éxito comercial), evidentemente aún no conoce.

¿Y por dónde anda el doctor Schultz- uno se pregunta- que venga a desencadenar a Tarantino?

Catégorie

La hora del lobo, 1968

18/11/2012

|

Auteur:

|

un commentaire

|

|

imprimer


Ayer, como siempre ya tarde en la noche (que es cuando pasan las mejores películas por televisión: niños,  funcionarios y alpinistas, ¡a la cama!), me topo por casualidad con esta joya olvidada del maestro Bergman. Filmada en blanco y negro, como bien le va a los temas y la atmósfera tratados, están en ella todas las obsesiones del genio sueco: el mundo de los sueños, la incomunicación humana, la culpa, la religión, la sexualidad frustrada, el absurdo,  la muerte… Esta vez Bergman echa mano a los recursos del cine surrealista, expresionista y de horror para narrarnos la historia de un pintor atormentado por sus demonios interiores (el no menos genial Max Von Sidow), en boca de su esposa (Liv Ullmann, una de las actrices fetiche del sueco ). Desfilan en ella toda una galería de personajes de espanto y pavor, todo bajo un extraño manto onírico, evocador de la clásica escena del sueño en “Fresas silvestres”. Para mí, sin la menor duda, la escena central, el punto focal de la película, es el encuentro del pintor en la costa con el chico que descansa en las rocas. El uso de la luz, la ausencia de diálogo, la música alienante, los tiros de cámara, el lenguaje corporal de los actores: el genio escandinavo se sirve aquí de toda la batería técnica a su disposición para plasmar una escena de alto impacto dramático, existencial, moral. La (poética) imagen del cuerpo ahogado del muchacho hundiéndose en el agua recurre un par de veces en la película y luego muchas más en nuestra memoria.

Respecto a su título el maestro  explica que la Hora del Lobo:

“es la hora entre la madrugada y el amanecer. La hora en que más gente muere, cuando el sueño es más profundo y las pesadillas más reales. La hora en que los insomnes y los obsesos experimentan el miedo más profundo, cuando los demonios y los fantasmas tienen más poder. La Hora del Lobo es también la hora en que ocurren la mayoría de los nacimientos.”

Lógico, ¿no?

Catégorie